XXXVI PREGÓN DIOCESANO DE SEGORBE – Junta Diocesana de Cofradías, Hermandades y Asociaciones de Segorbe-Castellón


El Escándalo de la Cruz

El pregonero comienza citando a San Pablo para establecer el eje de su discurso: la Cruz. Define la Semana Santa no como un evento histórico lejano, sino como el «escándalo de la salvación», invitando a los fieles a vivirla con profundidad teológica y espiritual.

Serrano Durbá realiza un recorrido por los orígenes del cristianismo en estas tierras.

Destaca que la fe arraigó con rapidez desde los primeros siglos, posiblemente a través de las calzadas romanas desde el Mediterráneo.

Menciona hipótesis sobre la llegada del Evangelio de la mano del Apóstol Santiago, San Pablo o los propios soldados romanos.

Subraya la «profunda huella espiritual» que ha marcado la identidad y la idiosincrasia de la diócesis desde entonces.

Enfatiza que la Semana Santa es el anuncio vivo del Kerygma: el mensaje de que Dios ama al hombre tal como es, incluso en su pecado. Define la Pasión de Cristo no solo como un padecimiento físico, sino como la «pasión de un enamorado» de la humanidad.

Identidad de la Semana Santa en Segorbe-Castellón, Solemnidad y Silencio, Catequesis Viva, Tradición

El orador diferencia las celebraciones locales de otras más folclóricas de España:

Describe las procesiones (especialmente las de Segorbe) como momentos de recogimiento, sin estridencias ni ostentación.

Define la Semana Santa como una experiencia sensorial (oído, vista, silencio) que educa en la fe y mueve a la conversión.

Resalta la importancia de transmitir estos valores de generación en generación entre cofrades y castellonenses.

Lanza un llamado a la Diócesis de Segorbe-Castellón para que «vuelva a encontrarse», descubra sus orígenes y avive sus raíces cristianas.

Insta a los fieles a revivir los valores auténticos que han hecho gloriosa la historia de estas tierras del levante español.

Devoción a la Virgen de la Cueva Santa y San Pascual

El pregonero conecta las devociones locales con el misterio pascual:

Virgen de la Cueva Santa: Recuerda que la historia de la fe nace y se custodia en el «silencio sagrado de una cueva», uniendo la cueva del nacimiento con la del sepulcro donde la muerte fue vencida.

San Pascual Baylón: Aunque no tiene relación directa con la Semana Santa, su nombre remite a la «Pascua». Destaca su vida de adoración eucarística y servicio a los pobres como modelo para contemplar la pasión.

Hace referencia al Jubileo de 2025 y a la encíclica del Papa Francisco, Spes non confundit («La esperanza no defrauda»):

Invita a mirar al Corazón de Jesús Nazareno como la «mejor fotografía de Dios» y su verdadera identidad: amor infinito y misericordia.

Define a Dios como alguien que no es insensible a los sufrimientos humanos.

La Cuaresma y el Legado de Fray Luis Amigó

Hace una reflexión sobre el tiempo de preparación espiritual: La oración, el ayuno y la limosna como medios para la conversión.

El pregonero cita al venerable obispo, quien exhortaba a la práctica del Vía Crucis. Describe cómo Amigó, al final de su vida, veía en el crucifijo («su quitapenas») el modelo perfecto del discípulo y unía sus propios sufrimientos a los de Cristo.

 

El Inicio de la Pasión: Domingo de Ramos y Jueves Santo

Domingo de Ramos: Describe la entrada de Jesús en un burro como un «Rey de paz y humildad». Advierte sobre la fragilidad humana: quienes lo aclaman el domingo serán los mismos que pidan su crucifixión poco después.

Sentidos de la Pasión: Menciona el «estruendo de tambores y cornetas» de las bandas de música como representación de la tragedia y el desgarro del dolor humano.

Jueves Santo: La preparación de la Pascua en parroquias y cofradías, respondiendo a la convocatoria del Señor a la Cena con sus apóstoles.

Preparación para el Jueves Santo

El pregonero invita a los fieles a preparar no solo el corazón, sino también las casas y las tradiciones locales (túnicas, estandartes e imágenes). Destaca que las costumbres culinarias (como el bacalao o las torrijas) son elementos que ayudan a «ambientar» y entrar espiritualmente en la Semana Santa.

El Misterio de la Eucaristía: La «Triple Kenosis»

Se reflexiona sobre la sencillez de Dios, que se manifiesta en el pan y el vino. El orador describe este proceso como un triple abajamiento o «kenosis»:

Dios se hace hombre. El hombre se entrega hasta la muerte. La muerte se oculta en un trozo de pan.

El gesto del lavatorio de los pies se presenta como la máxima expresión de humildad. Citando a Benedicto XVI, el pregonero explica que Jesús se despoja de sus vestiduras de gloria para servir. Este acto, realizado por el Obispo y los sacerdotes, recuerda que en la Iglesia el verdadero liderazgo nace del servicio a los demás.

El discurso aborda la figura de Judas, señalando que sin su traición no habría salvación. Tras la cena, Cristo queda «cautivo» en el Monumento, invitando a los fieles a acompañarlo en la oración y la adoración.

Detalla cómo Jesús asume las miserias humanas para devolver dones divinos:

Recibe las espinas de nuestra soberbia para dar su humildad.

Recibe los azotes de nuestra lujuria para dar su pureza.

Recibe la muerte para dar la vida y la resurrección.

María y el Legado de Fray Luis Amigó

El encuentro de Jesús con su madre en el camino al Calvario:

La Soledad de la Cruz: En el momento final, Jesús renuncia a su divinidad y se queda «solo hombre», acompañado únicamente por María.

Resalta la figura de Fray Luis Amigó, cuya vida estuvo marcada por la presencia de la Virgen de los Dolores, viéndola como maestra de fortaleza y refugio ante la tragedia.

La noticia que cambia la vida: El pregonero inicia con la leyenda de la batalla de Maratón para comparar el mensaje de victoria de los griegos con la noticia de la Resurrección. Afirma que la noticia central que trae es que Cristo ha resucitado y ha vencido a la muerte y a todo lo que hace sufrir al ser humano.

Exhortación a la conversión: Citando sermones de San Agustín, hace un llamado a «despertar» y abandonar las tinieblas del pecado y la desesperación, confiando en que Cristo no viene a juzgar sino a salvar y redimir.

Describe el tiempo litúrgico actual como una oportunidad para el encuentro con la misericordia de Dios y para renovar las promesas bautismales en la gran Vigilia Pascual.

Define la Vigilia como la noche sacramental en la que Jesucristo verdaderamente pasa y salva, vinculándola históricamente con la salida del pueblo de Israel de Egipto.

Misión con los más jóvenes

Subraya la importancia de transmitir la fe a los niños llevándolos a la Vigilia para que entiendan por qué la comunidad permanece vigilante y espectante, enseñándoles que siempre hay esperanza frente al sufrimiento.

Anima a las familias a celebrar con alegría, compartiendo banquetes tradicionales (como comer cordero) y mostrando a los hijos un espíritu de júbilo y felicidad por el triunfo de Dios.

Finaliza citando el solemne «Pregón Pascual» (Exsultet), celebrando la noche que reconcilia al hombre con su Dios, y cierra el acto deseando a todos una santa Cuaresma, Semana Santa y Pascua de Resurrección.

 

 



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