Los jóvenes de nuestra Hermandad acuden a la llamada del Santo Padre en Madrid | Hermandad del Gran Poder
La juventud de nuestra Hermandad del Gran Poder regresó ayer domingo a Sevilla tras vivir unos días inolvidables con motivo de la visita que Su Santidad el Papa León XIV está realizando a nuestro país.
En una Plaza de Cibeles abarrotada de fieles, Su Santidad el Papa presidió la celebración del Corpus Christi, donde invitó a recuperar el valor espiritual de las tradiciones religiosas españolas, definiéndolas como una auténtica “escuela de fe” y no como “un simple museo del pasado”. Con el compromiso de construir una sociedad más fraterna, se dirigió a los presentes exhortándoles a que la Eucaristía transforme sus vidas. Asimismo, el Santo Padre nos dejó en su homilía distintos mensajes para reflexionar. Pidió a los españoles ser cristianos que sirvan al bien común, invitando al pueblo español “a cambiar la mirada” y acoger la presencia de Cristo, “que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”.
El Papa León XIV nos recordó que Cristo se hace presente en la Eucaristía, pero también sale al encuentro de las personas más pobres y necesitadas. Esta llamada encuentra su reflejo más fiel en la labor de la Bolsa de Caridad de la Hermandad del Gran Poder, que, inspirada en el espíritu del Corpus Christi y del Día de la Caridad, trabaja cada día para llevar ayuda y cercanía a quienes más lo necesitan.
Durante la vigilia celebrada en la Plaza de Lima, que congregó a cientos de miles de jóvenes, el Pontífice dejó un mensaje lleno de esperanza. Invitó a buscar a Dios en el silencio y la oración, a permanecer firmes en la verdad frente a las falsas promesas del mundo actual, a dar testimonio de la fe con una vida coherente, a ser protagonistas de la transformación de la sociedad desde la familia, el estudio y el trabajo, y a vivir una humanidad auténtica, comprometida con la justicia, la caridad y el servicio a los demás.
Nuestros jóvenes volvieron cansados por el camino recorrido, pero con el corazón lleno de gratitud y alegría; cansados, pero llenos del Señor por haber tenido la ocasión de saludar al Santo Padre. Han sido días de convivencia, risas, ilusión, esfuerzo y también de sacrificio, pero siempre vividos desde la Hermandad y la fraternidad.
Pedimos a Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y a su Bendita Madre del Mayor Dolor y Traspaso que les concedan la gracia necesaria para gobernar la Iglesia, para santificar, enseñar y pastorear al Pueblo de Dios con sabiduría, fortaleza y caridad.









